Un sábado de agosto en Zarautz la playa se llena de gente que no es de aquí. Surfistas que bajan a Talaimendi, familias que aparcan donde pueden y turistas que, mientras pasean por el Malecón, sacan el móvil y escriben «dónde comer en Zarautz». Quien sale en esos tres primeros resultados llena mesas esa misma noche; quien no, ve pasar la temporada desde la cocina. Trabajo con restaurantes y bares de la Kale Nagusia y el centro, surf shops de la zona de la playa y casas de huéspedes que viven de esos meses y necesitan exprimirlos.
El problema de fondo es que en Zarautz el cliente busca con prisa y desde el móvil, muchas veces en pleno paseo. Si tu web tarda en cargar o la ficha de Google está a medias, el de al lado se lleva la reserva. Por eso monto webs rápidas en el móvil de verdad y configuro bien tu ficha de Google (horarios, fotos actuales, reseñas recientes), que es lo que decide búsquedas como «hotel Zarautz playa» o «clase de surf Zarautz». No es hacerte una web bonita: es que suene el teléfono y se llene la agenda.
Estoy a 36 km, en Irun, misma costa y misma autopista, así que si el proyecto lo pide nos vemos en persona sin problema. Y como aquí entra mucho visitante de fuera, incluido el cliente francés que cruza la frontera en verano, trabajo la web en castellano, euskera, inglés y francés para que te encuentre el primero, lo entienda y reserve. Todo esto por un pago único de 1.300€ + IVA, con el primer año incluido.